La Virgen María, causa de
nuestra alegría.
Cristo Jesús, vino al mundo para traer a los hombres la paz y la alegría. Al nacer, llenó de alegría a unos humildes pastores, al resucitar de entre los muertos alegró a los discipulos; al subir a los cielos dejó a los apóstoles en un estado de gran alegría; sentado a la derecha del Padre, envió sobre la Iglesia naciente el Espíritu de caridad y alegría.
La Iglesia, esposa puso siempre su alegría en Cristo esposo y lo ha amado con una alegría cada vez más intensa. Cuando Jesús vino por nosotros por medio de María, la Iglesia comprendió que la Santísima Virgen, por su cooperación en la encarnación del Verbo, es la causa, origen y fuente de tanta alegría. Por esto, acudimos a ella para que nos alivie de nuestras tribulaciones y le pedimos...(Hágase en este momento fervorosamente la petición)...
Oración: Oh Dios, que, por la encarnación de tu hijo, has llenado al mundo de alegría, concédenos, a los que veneramos a su Madre, causa de nuestra alegría, permanecer siempreen el camino de tus mandamientos, para que nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
(se rezan tres avemarías)
Oraciones finales ver Indice.
